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El Parque Nacional de Odaesan
, en el nordeste del país. Además del propio parque, aquí se encuentran dos prestigiosos templos: el de Wolchongsa y el de Sangwonsa.

En el centro el Parque Nacional de Songnisan, que alberga el templo de Beopjusa con la estatua de Buda más grande del país y cerca de Seúl.

El Parque Nacional Marítimo de Dadohae patria de las camelias más enigmáticas y el de Hallyeo con sus más de cuatrocientas islas que nos recuerdan a la bahía de Ha Long en Vietnam.

La antigua Gyeongju

Esta ciudad fue la capital de la dinastía Silla y contiene numerosos restos arqueológicos y ciertos lugares de interés:
El templo budista de Bulguksa, a unos 15 km de la ciudad. Cerca de él está la gruta de Seokguram.
El observatorio de Cheomseongdae, en forma de botella, a base de piedras que representan los días y los meses del año.

El parque de los Túmulos. Tumbas reales, algunas todavía sin excavar. Con estos monumentos funerarios, el aspecto del parque es el de un campo de pequeñas colinas cubiertas de hierba. Interesante el túmulo del Caballo Volador – se puede visitar su interior – así como la tumba del general Kim Yu-shin, aunque esta última no se encuentra en el propio parque y sí al otro lado del río Soch´on, al oeste de la ciudad.

El estanque de Anapchi. Se halla situado entre el observatorio de Cheomseongdae y el museo de Gyeongju. Gran jardín en donde se pueden hallar escenas típicas que explican cómo son domingos para los coreanos de a pie: vuelo de cometas, familias alimentando a las carpas del estanque, séquitos de bodas de clase media que vienen a hacerse fotografías, etc.

El Museo Nacional de Gyeongju. Entre otras muchas reliquias y piezas, aquí se encuentra la famosa y legendaria campana Emilia, que, según se dice, es la más grande y sonora de Asia. Se fabricó en el siglo VIII, tiene 3,30 metros de altura y para su fundición se emplearon 23 toneladas de bronce.